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enero 29, 2012

Acerca de la idea de "Yo" [Dalai Lama]


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Hola a todos! Les comparto la transcripción de esta conferencia de su santidad Dalai Lama acerca de la idea de "Yo". Con su estilo afable y sencillo de entender nos invita a reflexionar desde el Buddhismo en eso que consideramos usualmente sólido, independiente, y a veces absoluto, el "Yo". ¿Es realmente así? ¿O sólo se nos "aparece" así? Para los que prefieran escucharlo en inglés, abajo puden ver el clip de la conferencia. Que les aproveche!
Marcelo Aguirre



 ACERCA DE LA IDEA DE "YO"



Cada ser humano, y también los animales y también los insectos, todos los seres sintientes, tienen –por supuesto, aquellos mamíferos o seres sintientes que no tienen lenguaje no tienen palabra, pero aún así todos tienen– la común experiencia del “sentimiento del yo”, y de allí tienen también la preocupación por sí mismos: todos los seres sintientes tienen eso. 

Ahora bien, nosotros los seres humanos –primero, yo creo que es con la ayuda del lenguaje, y también yo pienso que grandes maestros, a través de su propia experiencia y por su investigación acerca de las funciones de las emociones– además de lo anterior, tenemos el concepto de “Atma”; esto existe sólo en los seres humanos, no en los animales. Por eso, el simple “sentimiento del yo” es común, todos los seres sintientes lo tienen; pero algo como un “yo independiente”, un independiente dueño del cuerpo y de la mente, éstas son creaciones humanas, una creación del pensamiento humano. 


Ahora veamos otra forma de sentir el “yo”, el cual es –una vez más– universal, otros seres sintientes también lo tienen aunque no lo puedan expresar, nosotros lo podemos expresar. Brevemente ayer mencioné que cuando nosotros desarrollamos el “sentimiento del yo” –“yo quiero ir por aquí”, “yo quiero ir por aquí, por allá”, y así– a ese nivel, nuestra mente no tiene perturbación, durante esos momentos el sentimiento del yo es “algo”. Luego algunas perturbaciones surgen, aparecen, entonces el sentimiento del “yo” es un poco más fuerte, como un sí mismo diferente, o en algunos casos siendo ofensivo contra otro; entonces ese sentimiento del “yo” está en otro nivel, es mucho más fuerte. Pienso que en nuestra vida diaria [tenemos] apego, odio o enojo, todos estos; [pero] sin él, sin ese lado, el lado subjetivo del “yo”, tú no puedes decir “bueno” o “malo”, tú no puedes desarrollar apego, no puedes decir “agradable” o “malo”. Pero “agradable”, o “bueno” o “malo”, no es una visión objetiva, quizás en algunos casos puede ser, pero generalmente cuando nosotros vemos o sentimos que es “bueno” eso significa “bueno para mí”. 

[Acotación del monje acompañante: Entonces, la ausencia de ese sentido del “yo” sería como el sonido de una palmada sin una mano: o sea que el sonido de una palmada no puede ocurrir, de la misma manera, si no hay sentido del “yo” tales emociones no pueden surgir.]

Estas emociones, “apego”, “rechazo”, ambas –desde el otro lado– surgen cuando algo me aparece a mí como “malo”, de allí el rechazo; y si es “bueno” para mí, [surge] el apego. Todas estas emociones y también la fe e incluso la compasión, tienen la posibilidad de [basarse en] una fuerte ilusión del “yo”, y debido a eso [habría] una fuerte compasión o una fuerte fe, es una posibilidad. Pero esencialmente, la “fe” pueden ser dos emociones: una, espontánea, como el apego o el enojo –por supuesto hay algunas razones superficiales, pero en este caso no está pasada en profundas razones sino que es una respuesta espontánea–, las emociones espontáneas usualmente no tienen una base profunda, entonces, las emociones espontáneas frecuentemente están basadas en la ignorancia; entonces, sin conocer la realidad completamente sino sólo a nivel de o en base a las apariencias, uno decide “esto es bueno”, “esto es malo”. 

Ahora bien, hay otro nivel de las emociones como la fe y la compasión; éstas se logran a través del entrenamiento, no son algo espontáneo sino algo conseguido a través del entrenamiento. Para entrenar uno necesita bases válidas. [Cuando es así] las emociones esencialmente, no están ligadas a la ignorancia, sino basadas en razones o en la lógica, en conocimiento válido. Estas cosas las tenemos que observar por nuestra propia experiencia. Observando o investigando en la propia experiencia diaria uno puede, a un nivel sutil, hacer distinciones: éste tipo de emociones espontáneas, sin estar basadas en razones, y luego seguir investigando. Por ejemplo: una buena cosa; por un corto momento parece algo muy bueno, entonces se produce un fuerte apego; luego, si uno escucha o ve alguna pequeña negatividad, esto inmediatamente cambia. Antes, la misma realidad, el apego anterior basado en la ignorancia; ahora, una mayor investigación y el desarrollo del deseo como resultado de una continua investigación. Éstas no son emociones espontáneas, sino ciertas emociones que surgen del razonamiento y también por el entrenamiento. 

Básicamente hay dos tipos de emociones. Ahora bien, sobre esa emoción más espontánea, brevemente, cuando nosotros estamos felices, con un humor de felicidad, habiendo dormido bien, y quizás habiendo almorzado bien; o bien, con un sentimiento de haber dormido poco, o bien, habiendo dormido muy confortablemente, hasta ese momento hay “sentimiento del yo”. Entonces alguien comienza a golpear la puerta de tu habitación y trae muy malas noticias, por ejemplo, que tal y tal personas te acusan, entonces, inmediatamente: ¡“yo”…! Aunque ambos son “sentimientos del yo”, el estado de calma, y la fuerte emoción o la fuerte reacción defensiva, en ambos casos hay apariencias independientes, pero en el primer nivel no hay aferramiento de esa experiencia independiente, en el segundo, sobre la base de las apariencias se produce el aferramiento del “yo” independiente.

Entonces, el concepto de “no-yo” no significa que no hay ninguna identidad; la identidad (“sentido del yo”) está ahí, pero no ese tipo de identidad como “sentido de un yo independiente y absoluto”, cuanto mayor familiaridad tengamos con esa idea (la “no identidad”), entonces, cuando alguien venga y traiga noticias, o alguien te acuse, en ese momento dirás: “Oh, qué pena, esto no tiene fundamento, no tiene sustentación, okey”. Así el “sentimiento del yo” entonces será más suave, el “simple yo” estará ahí, pero el fuerte, independiente “sentimiento de aferramiento, el “independiente y sólido yo” será mucho menor por la familiarización con la idea de la “no identidad”. Y también, cuando nosotros desarrollamos ese sentimiento de aferramiento, ese “sentimiento del yo”, entonces es cuando erróneamente confirmamos la aparición de ese “yo” independiente. 

Ahora bien, la sabiduría estaría presente si a esa aparición independiente del “ego” la encontramos y luego la analizamos. ¿Dónde está el “yo”? ¿Cuerpo?, mi cuerpo no es el “yo”. ¿Mente?, mi mente no es el “yo”, y continuar así a nivel mental. En la mayoría de los casos dentro de la escuela de pensamiento Buddhista se señala la mente como la identidad final del ego. Entonces a medida que se investiga la mente [distinguimos en ésta] el estado “despierto”, la mente, el estado mental con sueños, la mente en el dormir profundo, entonces ¿cuál de todos estos es “yo”? No se puede señalar la mente en el estado despierto, durante el dormir ya no está ahí, el “ser” está todavía ahí, el “yo” todavía está ahí, el “yo” está durmiendo, entonces, no se puede señalar la mente en estado despierto, eso es cierto. 

Ahora, la conciencia del ojo –visión–, la conciencia sensorial, es muy poderosa pero no se puede considerar a una de las conciencias sensoriales como el “yo”. Luego, uno investiga la mente, la mente misma, el estado despierto, el estado de dormir, y el estado profundo, pasando por todo así, analizando, no puedes encontrarla, incluso la mente en sí misma no puedes encontrarla.

La mente es “continuidad”, continuación en el pasado, presente y futuro. A través de la investigación no puedes encontrar el presente, sólo el pasado y el futuro. Pero sin el presente no puedes decir “pasado” y “futuro”, para ello tiene que haber “presente”, pero si lo analizas no hay presente. Entonces, si las cosas son así, independientemente existentes debes encontrar la naturaleza independiente, y ya que no puedes encontrarla, entonces, la respuesta es [el “yo”]: “Es una simple designación”, “una combinación de muchos factores”, “es sólo algo designado”.

[Acotación del monje acompañante: Es por esta razón que las cosas son posicionadas, simplemente en un nivel sin análisis, a un nivel convencional.] 

Esa es la manera en que surge la apariencia de independencia o absoluto, si eso es realidad entonces debemos ser capaces de encontrarla. Pero si continuamos con la investigación, no la podemos encontrar. Mientras tanto, tampoco uno puede negar estas cosas, el cuerpo está ahí, el “yo” está ahí, yo puedo hablar, el “yo está ahí”; si nosotros negamos el “yo” eso es una tontería, el “yo” está ahí; pero como nos parece ser [un “yo” independiente y absoluto], ese tipo de “yo” no existe. El “yo” es una simple designación. 

 







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